viernes, 25 de noviembre de 2011

Ver el mar por primera vez


Una vez al año me hago librera. Una vez al año asisto a uno de los mayores espectáculos del mundo: gente que ve el mar por primera vez.
Resulta que mi "librería" está al aire libre, en un stand en una bonita plaza de Zaragoza, la plaza de Los Sitios. Eso hace que ante el stand llegue gente de todo pelaje y condición. La mayoría han pisado alguna vez en su vida una librería o una biblioteca, pero hay unos pocos que no. Estos últimos son mis favoritos.
Estos se paran ante el stand y abren los ojos y luego la boca y cuando logran articular palabra dicen algo así como: "¡¡Halaaaaa!! ¡¡Pero qué cosas tan bonitas!!". Las "cosas", aclaro, son libros. Infantiles y juveniles. Cuando se reponen de la impresión, suelen decir: "¿Dónde hay libros tan bonitos?". La respuesta es sencilla: en las librerías.
Ustedes que me leen son carne de librería o de biblioteca. Me juego el cuello. Por eso para ustedes, el día de las librerías, que es hoy, es un día bonito pero no tan especial. Les propongo una forma verdaderamente especial de celebrarlo. Cojan a alguien que aún no haya visto el mar (su abuela, un amigo, una tía, un colega del trabajo) y llévenselo a una librería. Y déjense las gafas de sol puestas dentro de la librería no vayan a deslumbrarse con el brillo de sus ojos. Ya verán qué sonrisa se les queda para todo el día, por no hablar de la que proporciona salir con un libro por leer bajo el brazo. Zapatos nuevos.
Y la semana que viene, del 2 al 11 de diciembre, de 11 a 2 y de 5 a 9, vengan a verme a la plaza de Los Sitios. En este mar vendemos libros infantiles y juveniles, y también libros de adultos, de cocina, de poesía... de segunda mano. Desde 0,50 céntimos. Los beneficios son para la Asociación Española Contra el Cáncer. Para todos, vaya.

En la imagen, Antoine, antes de pisar una librería. Aquí lo pueden ver en el momento de entrar por primera vez, ese nuevo comienzo.

1 comentario:

Rebeka dijo...

Son más de librerías, o mejor dicho de espacios de libros en centros comerciales.

Creo que no piso una biblioteca desde mi etapa inferior de estudiante a la que iba a hacer trabajos con compañeros de clase (charlar) por lo que no cuenta.

Cada libro es una historia, de ahí que brillen sus ojos.

Una entrada muy bonita Begoña.

Zaragoza me pilla muy lejos, sino haría todo lo posible por ir a verte!!

Un beso.