jueves, 28 de abril de 2011

Créanselas porque me las he inventado

Hoy no escribo. Hoy robo. ¡No tengo tiempo! Pero además, pero sobre todo, sería una tontería hacerles perder el tiempo leyendo mis bobadas cuando pueden leer a Ana María Matute, o al menos un fragmento de su discurso al recibir el premio Cervantes (ya saben, los discursos son una de las especialidades de este blog). Con todos ustedes, Ana María Matute:
"Esta anciana que no sabe escribir discursos sólo desea hacerles partícipes de su emoción, de su alegría y de su felicidad –¿por qué tenemos tanto miedo de esa palabra?– a todos cuantos han hecho posible este sueño, sueño que me acompaña desde la infancia. Desde aquel día en que oí por vez primera la mágica frase: “Érase una vez..." y conmovió toda mi pequeña vida. Érase una vez un hombre bueno, solitario, triste y soñador: creía en el honor y la valentía, e inventaba la vida. San Juan dijo: “el que no ama está muerto" y yo me atrevo a decir: “el que no inventa, no vive". Y llega a mi memoria algo que me contó hace años Isabel Blancafort, hija del compositor catalán Jordi Blancafort. Una de ellas, cuando eran niñas, le confesó a su hermanita: “La música de papá, no te la creas: se la inventa". Con alivio, he comprobado que toda la música del mundo, la audible y la interna –esa que llevamos dentro, como un secreto– nos la inventamos. Igual que aquel soñador convertía en gigantes las aspas de un molino, igual que convertía en la delicada Dulcinea a una cerril Aldonza. Inventó sensibilidad, inteligencia y acaso bondad –el don más raro de este mundo– en una criatura carente de todos esos atributos. (¿Y quién no ha convertido alguna vez a un Aldonzo o Aldonza de mucho cuidado en Dulcineo o Dulcinea...?)
(...)
Me permito hacerles un ruego: si en algún momento tropiezan con una historia, o con alguna de las criaturas que trasmiten mis libros, por favor créanselas. Créanselas porque me las he inventado. Muchas gracias."
(Si están en Zaragoza, no dejen de pasarse hoy a las 19:00 por el museo Pablo Gargallo. Habrá  mujeres que inventan, y una también se llama Ana...)

4 comentarios:

Marta Gómez dijo...

Hasta para robar hay que saber. Hoy te veo así: http://es.wikipedia.org/wiki/Marnie. Y obviamente es por la elegancia, no por las interpretaciones psicoanalíticas que he adivinado por el rabillo del ojo en el listado de google y que espantan un poco...
Imprimí el discurso y lo leí ayer en el metro. El paraíso a veces es tan barato.

Mai dijo...

:)

Voy escasa de palabras estos días

Alba Úriz dijo...

Acaban de leerme el discurso de la señora Matute, la inventora. Marcho a dormir en paz.

Sheikh dijo...

¡Qué grande la Matute! Un discurso perfecto, de principio a fin, y encima repleto de sentimiento ;).