domingo, 30 de abril de 2017

Cuentos bonitos para...

Me hace Adolfo una entrevista que me encanta para Tecla, la revista de la Consejería de Educación en el Reino Unido e Irlanda, y como las preguntas no son tontas, intento que las respuestas tampoco lo sean. La entrevista entera se puede leer aquí, pero les copio ahora este fragmento, que viene al caso:

Pero acabo de publicar un libro en el que no cumplo este ideario exactamente.
Mis Cuentos bonitos para quedarse fritos, bonitísimamente ilustrados por Cuchu y delicadamente fritos por Beascoa, están pensados para los niños... sin perder de vista que serán leídos por sus padres. Es por eso que, aunque mis destinatarios principales son los pequeños, intento que los adultos también lo pasen bien leyendo porque, al fin y al cabo, son ellos los que tienen la sartén por el mango, el libro por el lomo, el interruptor en la yema del dedo. Por eso en esta recopilación hay guiños para ellos, de los que no molestan a los niños, y también hay lobos malos, y niños que se quedan atrapados en su pijama, y desayunos sorpresas, y elefantes miedosos, y gnomos, y tortugas runners... Y ya, triple salto mortal, hay algo de juego, hay invitaciones a una interacción real entre lectores y libro en la senda de Mo Willems, Jon Scieszka, Lane Smith o Hervé Tullet (o eso intenté yo, ambiciosa que es una). ¿Si lo he conseguido? Ustedes dirán. Yo solo sé que me lo pasé tan pero que tan bien escribiéndolos...
De momento, aquí les dejo como muestra este diálogo tontiloco. No es representativo de todos los cuentos, porque no todos son en verso ni puede que tan locos. Pero como este es el dedicado al amor (cada cuento aborda una emoción diferente) y yo a mis lectores del blog los quiero especialmente, me pareció el más adecuado. Como en este cuento en particular no hay esa vertiente de juego que les anunciaba, me monto el juego ahora:
Dentro de este diálogo hay algo de Jesús Munárriz, algo de Rocío Jurado y algo de Gerardo Diego. Al primero que encuentre por lo menos dos de esas cosas, le mando unos cuentos dedicados. ¡Besos!


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