jueves, 27 de abril de 2017

Así es la vida (soviética)

Entro en clase de mi hijo para hablar con su profesor. Jolgorio infantil. Mr. F. no está pero sí está A., la profesora de apoyo, que enseguida me saluda ("Hi, Piconia") y aprovecha para preguntarme, en inglés, claro, cómo se dice "soviet" en español. Es para ponerlo en la pared, me explica.
Yo recorro entonces una circunvalación mental de las mías: "Vaya, "soviet". Bueno, que el trimestre pasado hicieron un proyecto sobre la Segunda Guerra Mundial. Y como son tan modernos... ¿Será que van a hacerlo ahora sobre la Revolución Rusa? Claro, como se cumple ahora el aniversario. Pero entonces, si me pregunta por los sóviets la traducción sería "sóviet", que es igual que en inglés, como que será una palabra rusa. Bueno, voy a decirle "soviético" como en "Unión Soviética", que ellos dicen "Soviet Union", que vean así que el español es una lengua sofisticada, y encima "soviético" es una palabra esdrújula, con lo que me gustan a mí. Ale, soviético."
No se extrañen. Soy la reina de la sobreinterpretación. Cuando mi padre recibió el Premio Nacional de Química en el Palacio Real, la entonces reina Sofía miró a mi entonces marido, que iba, claro, en  silla de ruedas, y me preguntó: "¿Físico?". Yo pensé entonces: "Ajá, me lo ha preguntado a mí y no a él directamente porque lo que quiere saber, tan profesional ella, es si mi marido es un discapacitado físico o psíquico para dirigirse a él convenientemente", y le dije: "Sí, sí, físico, físico". A partir de ahí, la entonces reina se puso hablar con mi entonces marido, que tenía de físico lo que yo de fontanera, como si fuera el mismísimo Albert Einstein. Y es que en mi circunvalación mental se me olvidó tener en cuenta que ese día, además del Premio Nacional de Química, se entregaba también el de Física y la sala estaba llena de físicos, químicos o familiares. Yo los dejé hablando de física medioambiental y me sumé al corrillo en el que otro miembro de mi familia decía al entonces rey Don Juan Carlos que estaba más guapo al natural que en las fotos. No sé por qué no hemos vuelto a palacio.
En fin, vuelvo a la clase de mi hijo. Tras mi profunda reflexión rusa, resumo mi desbarre mental en un:
–Soviético. "Soviet" se dice "soviético".
–Aaah. Espera que me lo apunte –me dice A. Y de camino hacia la mesa me cuenta–: Es que ya lo tenemos en varios idiomas y haremos un mural. Pondremos C'est la vie...
Y yo:
–¿C'est la vie
C'est la vie es en francés. Como that's life.
Y yo:
–Pero lo que me has preguntado...
Y ella, ya en la mesa, escribe en un papel lo que yo había entendido como "soviet":
So be it –Y me explica–: Como para aceptar que así son las cosas. That's life. C'est la vie...
"Soviético".

Me he echado a reír a carcajadas y le he escrito en su papel "Así es la vida", pero cuanto más lo pienso, más me apena no haber seguido en mis trece para ver cada mañana, en la próximas semanas, un mural que dijera:
That's life      C'est la vie    So ist das leben     Soviético


En la imagen, de Alexander Rodchenko, pone claramente "Así es la vida" en ruso.

4 comentarios:

elf dijo...

Muy simpático tu cuento.

La Oro dijo...

Oh, gracias. Aunque de cuento, poco. No tiene ni un miligramo de ficción. Si fuera inventado, no habría corregido aquel "soviético" por "así es la vida". :-)

naol dijo...

Me ha encantado, que buen ratico he pasado, eso si, tenías que haber seguido en tus trece... Un beso

Carmen Calvo dijo...

Jajaja! Me mondo contigo!