viernes, 20 de mayo de 2011

No me miren el culo

[Aviso: en este post se hablará de culos y hasta de acampados. Esta promesa, la de hablar de culos y la de las noches al raso, suele funcionarme con los niños. Espero que con ustedes también, y que me aguanten hasta el final. ¡Ánimo!]

Dije que no me estaba maravillando Los enamoramientos, de Javier Marías. Corrijo: finalmente me maravilló. Pero al hilo de ese desencantado comienzo mío, Teresa comentó: "Yo creo que los escritores, como todo el mundo, transmiten cómo son, y Javier Marías es como es. Yo jamás haría algo así de cansino."
Casi al mismo tiempo se airearon unas declaraciones de Martin Amis en las que decía: "Si tuviese una severa lesión cerebral, podría escribir un libro para niños". (Jorge Gómez lo explicaba con la claridad y el riguroso entusiasmo que le caracterizan aquí.) Y sí, a todos los que escribimos para niños nos entraron unas ganas locas de lanzarnos contra el señor Amis. Pero daba la casualidad de que yo en ese momento andaba babeando con su último libro, La viuda embarazada.
Y pensé: ¿cuántos escritores detestables han escrito novelas por las que habría que amarlos? (Y si fuera más mirada, incluiría un inciso diciendo que no quiero decir necesariamente que Javier Marías y Martin Amis sean detestables; no tengo el gusto de saberlo.)
Entonces recordé un cuento de Franz Hohler. (Ya estoy llegando al culo, ya.) Franz Hohler es un descerebrado tal que publica un libro de cuentos para adultos bajo el título El gran libro de cuentos para niños. Figúrense. En ese libro está el cuento que viene a cuento, este:
El jardinero
Érase una vez un jardinero que era conocido por tener un trasero muy duro.
Muchas personas le visitaban por eso y le palpaban el trasero mientras regaba el bancal o trataban de pellizcarle disimuladamente mientras trasegaba en su invernadero.
"¡Qué cosas! -murmuraban-, es verdad que lo tiene de piedra."
Pero de sus flores nadie hablaba...
Paso de tu culo, Javier Marías. Paso de tu culo, Martin Amis. Me da igual como seáis. Solo quiero vuestras flores. Solo quiero vuestras novelas.
En cuanto a mí, sé que es difícil no mirarme el culo. Es lo que tiene ir a todas partes en bici (y con tacones). Pero...
Oro, Oro... ¿Estás coqueteando desde este sesudísimo blog? Mira que tu padre, tu cuñado y hasta tus vecinos te están leyendo...
Corrijo:
En cuanto a mí, quiero pensar que soy mejor que mis obras. Lo siento por ustedes que me leen. Aun así, aunque salga peor parada, me gusta que juzguen mis obras por sí mismas.
Y en cuanto a lo demás... Ni que decir tiene que este encuadre -porque de eso estoy hablando, de seleccionar lo que se decide mirar (las flores) y lo que se decide obviar (el culo)- este encuadre, digo, vale para escritores, músicos, políticos, cocineros, acampados, e incluso para floristas.
Así que esta es mi sugerencia del día: encuadren. No se queden mirando el culo. Miren las flores.
Y luego reflexionen.
Y luego, voten, nolesvoten, voten en blanco, nulo, absténganse, acampen o hagan lo que les pida ese cuerpo suyo dotado, entre otras cosas, de culo y también de cerebro. Sí, incluso si escriben para niños.
Y ahora, si no lo hicieron antes, miren la foto de Doisneau que ilumina esta entrada. Atentamente.

6 comentarios:

Quera dijo...

Como nos gusta leer sobre culos, hablar sobre ellos y escribir también. Cuando a Angela Merkel se le vio un poco el culete fue un notición del que todos nos acordamos, mientas que sus actuaciones posteriores quedaron en el olvido (por lo menos lo olvidamos los que no somos tan sesudos como los analistas políticos).
La verdad es que prestamos poca atención a las flores, pero es que, en ocasiones, los culos son tan (póngase aquí el adjetivo que se quiera) que es difícil ver las flores.

Propósito del día: encuadrar (a ver que tal sale).

Gracias por dejar quedarme ^^

PD: en la biblioteca donde trabajaba Un culete independiente de Barco de Vapor era uno de los libros que los padres siempre cogían para sus hijos ¿por qué será?

La Oro dijo...

Para lo del "culete independiente" tengo una respuesta... ¡porque es un cuento genial del genial José Luis Cortés! Y seguiría siéndolo incluso si no apareciera la palabra "culete".

Mai dijo...

Encuadrar... el mundo a través de un objetivo se está siempre encuadrando.
De eso escribo yo.

Ay, Oro, sabes qué pasa? Que el mundo se ha vuelto loco. Primero quisimos el culo de los cantantes, luego el culo de los actores y, desde JK, queremos el culo de los escritores. El mundo es muy cotilla.

Pero por suerte para los escritores, queremos culos y flores :P

Mayula dijo...

Yo no tengo ese problema. Mis flores ganan siempre a mi culo.

Rafa dijo...

De culos y palabras, esto me gusta. Aunque los escritores, más cuando además cumplimos el consejo de King y leemos, pasamos demasiado tiempo sentados... ^_~

Sex Shop dijo...

Muy buenooo!!!!!!