lunes, 16 de marzo de 2015

Montserrat del Amo, la niña que leía bajo las bombas

Montserrat tenía nueve años cuando empezó la guerra. La guerra duró tres años, tres años en los que Montserrat no pudo ir al colegio. ¿Y qué hizo? Leer y leer. Leía haciendo cola para comprar cebollas, leía en el sótano bajo los bombardeos... Mientras otros niños lloraban en la oscuridad, de miedo, ella leía y, con la lectura, olvidaba la guerra.
Con la afición a la lectura, le llegó la pasión por escribir y llegó a convertirse en una de las escritoras españolas más importantes. De hecho, cuando crearon el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, el primero, se lo dieron a ella. Montserrat del Amo escribió cuentos que aún se leen como Rastro de Dios, historias de pandillas como Los Block, novelas infantiles que rompieron moldes como El nudo o ambientadas en lugares lejanos como La casa pintada, novelas juveniles como La piedra de toque, antologías como Cuentos contados o historias que recuperan canciones de siempre, como Cucú, cantaba la rana... Y es que, además de escribir, a Montserrat del Amo le gustaba contar cuentos. Era una experta narradora oral que contó cuentos mientras vivió, hasta hace unos días.
Montserrat contó en colegios, bibliotecas… Muchos recuerdan cómo, hace cinco años, contó cuentos en el hall de un hotel. Había una reunión mundial de escritores y editores, en Chile. Y de repente, de noche, la tierra empezó a temblar. La gente bajó asustada, en pijama, con mantas… Ese día Montserrat había dado una charla y había dicho que las historias servían para todo. En el hall, envuelta en una bata de flores, dijo: “vamos a ver si valen para pasar el susto tras un terremoto”. Y contó cuentos. Y sirvió. Como le sirvieron a ella [y a otros niños] las historias bajo las bombas.

Este texto apareció publicado en Heraldo escolar el 11 de marzo de 2015. (Qué cortos se me hicieron los 1.700 caracteres.) Montserrat dejó de contar cuentos aquí el 26 de febrero. Si quieren seguir oyéndola, no tienen más que abrir sus libros. Si además quieren verla, no se pierdan esta entrevista o el espacio que le dedica Cervantes Virtual.
En la imagen, sacada de aquí, sale el miedo; no sale Montserrat del Amo.

Hace cuatro días, en Segovia (y qué buenos fueron los encuentros en Segovia), casualmente me encontré dando una charla a una sobrina nieta de Montserrat del Amo. Cuando me dijo quién era, le pregunté si su tía le contaba cuentos. Me dijo que sí. Claro.

4 comentarios:

Abraham dijo...

Hola Begoña.
En primer lugar gracias por la mención a los encuentros segovianos. Tras el trabajo de preparación, elaboración y corrección, sobre todos ellos la "maldita" corrección, se siente uno bien pagado cuando llegan "agentes externos" y valoran lo que uno anda haciendo dejándose ingenio, tiempo y piel a partes iguales.
En segundo, y más importante, lugar me gustaría encontrar un libro para nuestro Club en el tercer trimestre. ¿Alguna recomendación de Montserrat del Amo? Que se pueda encontrar sin mucha dificultad, ya sabes que somos muchos.
Muchas gracias, una vez más.

Rusta dijo...

Qué bonito recuerdo.

La Oro dijo...

Abraham. En primer lugar, de nada. Esos diarios de aprendizaje son fabulosos.
En segundo, "La piedra de toque".
Fue un placer.
¡Gracias, Rusta!

Carmen Calvo dijo...

Absolutamente fascinada por Montserrat... Bonito homenaje y gracias por descubrirmela.