jueves, 2 de octubre de 2014

Manual de instrucciones para tratar con escritores

1. Si cree que un escritor prefiere que no le hable de su libro, se equivoca. Mientras usted habla de trompetas amarillas, del Tribunal Constitucional, de Alberto Isla, de lo último de Kundera o del cambio de armario, una sola cosa ocupa la mente del escritor: "a ver cuándo me dice algo de mi libro".
2. Si cree que un escritor quiere que usted le hable de su libro, se equivoca también, y la prueba es que en cuanto usted intente iniciar una conversación con él sobre su obra, el autor, si, pongamos, está en Zaragoza, señalará hacia la otra acera y dirá: "¡Mira, un urbano multando a un ciclista!", o: "¿Qué es eso que han abierto ahí? ¿El Rincón? ¿Un Martín Martín? ¡Ah, no! Es otro Bakery". O cualquier cosa similar. No es que el autor no desee conocer su opinión (nada desea más); es que le aterra la perspectiva de escuchar lo que usted pueda decir y no decir (v. punto 3).
3. Si usted lograra iniciar una conversación sobre un libro con su autor —enhorabuena—, sepa que el escritor oirá tanto lo que dice como lo que no dice. Si, por ejemplo, usted afirma sobre su libro: "Me ha gustado", el escritor verá junto a esa frase el hueco refulgente, como iluminado con luces de neón, de la palabra no pronunciada "mucho".
4. Ante un silencio pertinaz como una sequía, el escritor tendrá la certeza absoluta de que usted ha leído su libro y lo ha considerado el peor de toda su carrera; no, el peor escrito en su lengua; no, el peor libro de la Historia... pero que no se lo dice por delicadeza.
5. No se moleste en mentir ni en exagerar un entusiasmo que no siente. El escritor lee la verdad en su cara como impresa en Arial 48. Puede que en otros aspectos se haya caído del nido, pero en esto, ¡ah, en esto! Al escritor le cuesta pillar una mentira piadosa sobre su libro lo mismo que a un halcón avistar una vaca de Milka paciendo en una pradera.    
5. Hay listillos que creen haber dado con la solución ideal: no leen el libro para así no tener que emitir un veredicto que pudiera ser negativo (eso, o mentir). No se engañen: los escritores conocen este truco. Es más, un escritor nunca achacará la no lectura de su libro a la falta de tiempo, la ruina caracolera, la narcolepsia, el robo del libro por parte de una banda de albanokosovares, el puro desinterés o la prioridad de la crianza, el running, el Minecraft o la vida social. Si usted dice no haber leído el libro, el autor dará por hecho que está usted escudándose en esa ignominiosa estrategia, indigna hasta para un avestruz.
Supongo que es innecesario rematar esta lista de instrucciones con un consejo que cae por su propio peso: si usted conoce a un escritor que acaba de publicar un libro, solo le queda una opción... ¡huya! (O lea el libro y luego, si le ha gustado de verdad porque CÓMO NO LE VA A GUSTAR, escríbale un mensaje como el que me escribió a mí Marta, o tuits como los de Víctor Juan o un post como el de Antonia, o el de Vicente. [Edito 7/11/2014: O los dos posts (uno y dos) de Pepe.)

En la imagen, de Inge Morath con máscaras de Saul Steinberg: un grupito de amigos que se me presentó de esta guisa a la cena que organicé después de haberles regalado a cada uno un ejemplar de ¡Buenas noches, Miami! En realidad, había invitado a veintinueve personas. No sé por qué, veintidós no aparecieron. Les mando wasaps pero no me responden. Sin embargo, he visto que han estado conectados recientemente. A mí no me engañan. Sé que evitan hablarme de mi libro.

4 comentarios:

Sabela González dijo...

E-nor-me. Se me ríen hasta las orejas :)

Rodrigo Abad dijo...

La vaca de Milka ajajajajajajaa, me he reído muchísimo :)

La Oro dijo...

¡Ey! ¡Ahora que me doy cuenta! Que no había respondido a esto y va a parecer que los blogueros no necesitamos que hablen de nuestros posts y que nos comenten y que nos jaleen.
Que muchas gracias, Sabela y Rodrigo. Que no he echado nada de menos en vuestros comentarios ni he visto ningún neón fantasma, ni ninguna mentira piadosa con manchas moradas. Qué majos sois. ¡Gracias de nuevo!

Javierg.velasco dijo...

Querida Begoña en tu mail me anunciabas 5 consejos para tratar con los rarunos escritores y afortunadamente son 6 y el remate, aunque lamento que te hayas quedado tan corta. Me hubiera encantado seguir leyendo 10 15 mil más. Delicioso. Me voy a la playa. El primer chapuzón va por ti. Kisses.