sábado, 15 de junio de 2013

Artistas y mendigos

"La cultura sobrevive no porque haya gente que necesite consumirla sino porque hay gente que necesita crearla", dijo la genial Elisa Arguilé en una mesa redonda de ilustradores.
Sí. Pero. No.
O sí y no. O al menos, sí y no en mi caso, que igual no soy una artista sino una mendiga de cariño, alguien que sigue diciendo "mírame, mamá" y que se vuelve tras cada pirueta para ver si han visto de qué forma más impecable ha aterrizado en el suelo.
O sea, sí: yo necesito escribir, y si no llego a ponerme a escribir, probablemente habría desaparecido, y es la pura necesidad de crear la que me lleva a sitios como este, y no necesito más. Pero. A veces sí necesito algo más, algo que sostenga mi esfuerzo. Necesito que me lean y a veces hasta olvido que eso es mucho pedir. Pathetic, ¿no les parece?
Esta pequeña pirueta me deja desequilibrada y bamboleante, a un paso de una pataleta. Pero al blog se viene llorada de casa, así que seguiré, brazos en cruz, luchando por recuperar el equilibrio.

La imagen es una ilustración de Elisa Arguilé que miro a menudo. Se titula "Invisible". Yo, como esa mujer que se dibuja, también me hago visible lápiz o teclado en mano. Me hago. Debería bastarme con eso.

3 comentarios:

Rusta dijo...

Yo creo que todos somos un poco mendigos de cariño: los artistas, los blogueros... De todas formas, también sentimos la necesidad de disfrutar de la cultura. ¿Cómo se puede crear cultura sin haberla consumido antes?

Begoña R. dijo...

Pienso que la necesidad nos hace avanzar; en el ámbito de la cultura, Elisa Arguilé parte de la necesidad como razón para que esta perviva, y, en este sentido, opino que el consumo y la creación se complementan.

La necesidad de cariño me parece propia del alma. ¿Hay alguien que pueda vivir sin él?

Abrazos.



Abrazos.

La Oro dijo...

Rusta, es verdad. Los creadores somos también consumidores, y así sucede que los escritores nos arruinamos comprando libros en ferias donde vamos a venderlos. :)
Begoña, ¡claro! Visto así, los únicos que no necesitan cariño son... los desalmados. Uf, este silogismo me ha aliviado bastante. Gracias.