domingo, 11 de mayo de 2014

Pérez-Reverte, Mendoza, Marías y compañía

-Oro, tengo un proyecto precioso para ti. Quiero que nos hagas... ¡un libro de cocina!
-¿Yo? ¡Pero si no tengo ni pajolera idea de cocinar!
-Mujer, es un libro lo que te pido, y tú sabes escribir. Qué bien escribes, Oro. Eres la más grande.
-Pero me pides un libro de cocina. ¡Y yo cocino fatal! 
-A ver, Oro, cocinar, cocinamos todos.
-Hombre, la verdad... La crema de calabacín me sale bien rica, y los garbanzos me quedan de rechupete. Y el otro día, no veas qué bien empané los gallos, que mi hijo me dijo "qué rico te ha quedado, mamá".
-¿Lo ves? ¿Lo ves? Ya te vas animando, ¿a que sí?
-Mmm... Es que... Es que, mira, a mí no me gusta cocinar.
-Mujer, eso qué más da. Piensa en lo importante que es. ¡Es vital! Si no comes, te mueres. ¿Y tú sabes la de gente a la que le gusta eso de la cocina?
-Sí, las maris. Pero mi público es otro. ¡Anda voy a escribir yo para cuatro maris que no sabrán apreciar mi excelsa prosa!
-¿Cuatro? ¡Que no son cuatro! Estamos hablando de cientos de miles de ejemplares.
-De cientos de miles de maris.
-Que no, que ahora se está sofisticando ese mundo una barbaridad. Ya no son solo marujas. Mira Masterchef. Mira el Adrià, ¡objeto de museo! Además, dedicaremos una página entera del periódico a contarlo.
-Peor me lo pones. Y que se entere todo el mundo de que yo, que soy la más grande, he descendido al subgénero de los cocinillas.
-Pero tú lo dignificarás. Tras tu paso, ya no será un subgénero. Será un género tan grande como tú.
-Ya, pero...
-Haremos una colección preciosa.
-Ya, pero...
-Estarás con los mejores del mundo mundial, los más grandes. Nada de mindundis. Estoy yo, con eso te lo digo todo.
-Ya, pero...
-Y eso tú lo escribes en un pispás. ¿No ves que es para marujas?
-Pero no has dicho antes que...
-Te pagaremos bien.
-¿Se lo puedo dedicar a mi hijo?
-¡Por supuesto, querida!
-Entonces... ¡trato hecho!
-¡Brindemos!
-¡Chin chin! Qué ilusión le va a hacer a mi hijo...

¿Qué les parece?
Pues lo mismito me ha parecido a mí cuando he leído la presentación del relanzamiento (ahora con EL PAÍS) de la colección de literatura infantil "Mi primer..." dirigida por Arturo Pérez-Reverte (Mi primer Pérez-Reverte, Mi primer Vargas Llosa, Mi primer Eduardo Mendoza, Mi primer Javier Marías...). Una página entera, oigan, la 46; más dos de publicidad, la 34 y la 35. Lean, lean: "Un debut infantil para los grandes". A ver si es así o estoy yo acomplejada y paranoica, que no lo descarto.
Arturito, cariño, que va a parecer que te tengo tirria, pero nada de eso, que lo que yo siento por ti es admiración, respeto, envidia... Será por eso último. 

En la imagen, de Garry Winogrand, mi editor y yo brindando por mi nuevo libro de cocina.

13 comentarios:

Maria dijo...

Toda, todita la razón.

Fernando Alcalá dijo...

Eso sí, hay en el artículo una verdad como puño que me ha encantado y que puede ser extrapolable a cualquier género: "ya mencionaba en su artículo Contra la literatura infantil el principal defecto que veía en el “subgénero”: “No inventa a su lector, operación definitoria de la genuina literatura, sino que lo da por inventado y concluido”. Es decir, con frecuencia se ve a los niños como seres definidos por su edad e intercambiables entre sí."

No sé, a mí ese comentario me ha gustado.

Rusta dijo...

Sí que les deben de pagar bien, sí :).

Libia dijo...

Querida Oro: aunque había leído dos te tus novelas (Pomelo y limón, nada menos, y luego Croquetas y wasaps) no había llegado a tu blog. Ahora he leído esta entrada porque una autora mexicana, que también escribe para niños y jóvenes, la enlazó en twitter. Mira que leí la nota del periódico e hice un entripado que ya me vendría bien un remedio para doñas de tu "libro de cocina".
Total, estoy de acuerdo contigo de pe a pa. Yo soy editora (musiquita de suspense) y desde hace ya unos años trabajo editando literatura infantil y juvenil; hay que tener cara dura para pasarse por el arco del triunfo todo lo que ha sucedido en ese ámbito desde hace unos buenos treinta años.
En fin, después del coraje creo que nos queda seguir escribiendo, seguir eligiendo los mejores libros posibles para que los catálogos de las casas editoras sean cada vez más sólidos y que esa sea la respuesta a arranques como el de una empresa a la que le interesa más hacer dinero que hacer buenos libros.
Vaya esta nota con un abrazo desde México. Yo levanto mi copa por todos ustedes, los que sí son escritores, y brindo porque sus libros sean la mejor respuesta.

La Oro dijo...

Gracias, María. No aspiro a tenerla toda, pero me alegra que me la des, claro.
Fernando, sí, coincido contigo. Es de lo poco que salvaría. Precisamente sobre eso mismo reflexionaba hace unos días aquí . Pero es que hay cosas... Eso del abismo entre libros infantiles y literatura, como si no hubiera un solo libro infantil literario hasta que llegaron estos señores, como si solo en literatura infantil se diera ese abismo (¿acaso no hay libros para adultos sin literatura?)... Esa idea de que escribir para niños es sumergirse de nuevo en la infancia y tirar de recuerdos... Eso de "escribir como lo haría un niño" (¿le paso unas cuantas redacciones de niños a ver si el señor Vargas Llosa sigue en sus trece?)... Esa resistencia de los autores que hubo que vencer (pues si no quieren escribir, que no escriban)... Esa "muestra de público" en el cole de un niño que se cuenta como gran cosa cuando hay autores, autores literarios, que cada curso visitan muchas decenas de aulas... En fin, ese enfoque que parte del descrédito a todo un género y que muestra tal ignorancia sobre él... Bueno, que me caliento, y tú ya sabes de qué hablo. ¡Gracias por leerme y comentar!
Rusta, deberían ya que a alguno le ha supuesto una experiencia difícil que no repetiría por voluntad propia. :) La verdad es que no tengo datos precisos al respecto. Ya me gustaría, ya.

La Oro dijo...

¡Chin chin, Libia! ¡Salud a esas editoras y editores pasionales a los que se les hacen úlceras cuando leen cosas que no les gustan! Pero, sobre todo, felices lecturas para ellas y ellos, lecturas de esas que no dañan el estómago pero tensan diversos órganos. Seguiremos escribiendo... ¡Seguid editándonos!
Un abrazo desde España.

Campoyana dijo...

Es todo, tan, tan , TAN indignante.
Yo, incluso, me subo al pico de la colina y afirmo que la literatura infantil no es un género, sino un tipo de literatura. Géneros son el misterio, la romántica, la fantasía... extrapolables a cualquier edad.
Gracias por esta entrada, Begoña. Era muy necesaria.
Un besazo.

Javier Fonseca dijo...

Como diría una escritora de infantil -y sin embargo amiga- No doy cerdito.
Es una lástima que los egos dominen las plumas.
La literatura es literatura. La Infantil NO es un género, como afirma Campoyana. Y ni la adulta ni la infantil, ni la juvenil... necesitan salvadores autoproclamados. Adelante si quieren escribir PARA niños. Pero, por favor, con respeto hacia estos.
Y con mucho de ese respeto me atrevo a sugerir a estos excelentes escritores -que lo son- que no pierdan la ilusión por aprender cada vez que escriben; que se acerquen a cada nueva historia con espíritu de aprendiz, no de sabio que mira por encima del hombro.

La Oro dijo...

Campoyana, me subo a esa colina contigo. Me gusta la idea. Sí, más un tipo que un género. ¡Gracias!
Javier... Uauh. Se me están llenando los comentarios de visitas ilustres. Me sumo a tu sugerencia. Como decía Alfredo Gómez Cerdá en este maravilloso texto: "No estaría mal que todos los escritores hiciesen una incursión en la LIJ. ¡Aprenderían tanto!"

roberto aliaga dijo...

¿No recordáis la noticia de hace cuatro años?

http://elpais.com/diario/2010/04/30/cultura/1272578401_850215.html

"A. P-R: Estaba leyendo algo sobre la guerra del Peloponeso y me dije: los críos están perdiendo la memoria de las cosas. Antes leíamos la Biblia, la Ilíada... ahora no se lee nada de eso. Pensé en un niño en las Termópilas y escribí el cuento. En media hora."

"A. P-R: Son materias serias. No es el pirata garrapata y la gallina turulata sino cosas que pueden dar que pensar."


También me hizo mucha gracia que embarcaba a Muñoz Molina en su proyecto, y él contestó al día siguiente con una nota de prensa:

http://elpais.com/diario/2010/05/01/opinion/1272664808_850215.html

La Oro dijo...

Muchísimas gracias, Roberto. Media hora, un pispás.
No conocía la aclaración de Muñoz Molina y me ha encantado. No me resisto a reproducir el final aquí, por si alguien se pierde el enlace. Dice Muñoz Molina: "Por experiencias muy cercanas, y por libros muy queridos y admirados por mí, sé lo difícil que es escribir para los niños con dignidad y respeto, de modo que jamás me sentiría autorizado a intentarlo." Ole, ole y ole.

Campoyana dijo...

Bueno, si tiramos de hemeroteca de A. P-R. no paramos, jaja.

Gracias, Rober, por lo de Muñoz Molina. Es un alivio...

Ana Garralón dijo...

Ay, Begoña, no había visto tu entrada sobre esa colección y ayer publiqué yo una sobre el tema, para seguir animando el party.
Los comentarios y las aportaciones de tus lectores son una joya!
http://anatarambana.blogspot.com.es/2014/07/cuando-los-grandes-escriben-para-ninos.html
¡Un saludo!