sábado, 29 de marzo de 2014

Las ganas, la necesidad

Si ven a mi hijo salir corriendo del colegio, ir a toda mecha por el camino, entrar en casa de estampida y girar por el pasillo como un Miura en la curva de la Estafeta, no lo achaquen a sus ganas de jugar, ni a la vitalidad connatural de los niños, ni a lo que en el boletín que me dio ayer reseñaban como "excelentes aptitudes para el atletismo", no. Lo que sucede es que se está haciendo pis.
Así mismito escribo yo: urgida por una necesidad vital perentoria.
Me meo.
Solo que no puedo dedicarle todo el tiempo que querría.
Siento que cualquier día de estos me va a reventar la vejiga.
No es ese mi único miedo. Tengo otro que no sé si es mayor: el miedo a la incontinencia.
Y otro: el miedo a resultar cursi.
Claro que dije pis y no pipí, y lo de "me meo" o lo del reventón de la vejiga está -me temo- más cerca de la vulgaridad naturalista que de la ñoñería. Aunque...
¿Lo ven? Todo esto sobraba. Pero...
La incontinencia.

Fotografía de Louis Stettner.