lunes, 15 de abril de 2013

Qué será será (whatever will be, will be)

No ganamos para fallecidos ilustres. No me atrevo a glosarlos aquí, no vaya a ser que, entre que escribo estas líneas y ustedes las leen, hayan caído tres más. La noticia es que se mueren y también vuelve a ser todo lo que hicieron en vida, y vemos sus fotos antiguas, y el paso del tiempo, y las modas (bueno, eso no, que Margaret Thatcher murió con el cardado puesto). Lo curioso es que mientras ellos mueren, a la chita callando, nacen quienes saldrán en los periódicos dentro de unos años, solo que, a menos que sean hijos de príncipes, ¿cómo vamos a saberlo? ¿Cómo saber cuál de los bebés que hoy nacen posará dentro de unos años incómodo ante un fotógrafo? ¿Cómo saber en qué sección aparecerá? (Y esta duda empieza a servir también para hijos de príncipes). ¿En España? ¿En Cultura y Ocio? ¿En Economía? ¿En Mundo? ¿En Deportes?
Cábalas sobre el futuro de nuestra descendencia hacemos todos, y algunas comienzan antes de que el niño nazca, antes de que haga uso de sus pulmones; basta con que haga uso de sus piernas. En el momento en que la barriga de una madre se convierte en una colina mutante, siempre hay alguien dispuesto a augurar un futuro futbolístico a la criatura. Y eso es solo el principio. Luego, si el bebé es lustroso y dado a la lorza, enseguida se le prefigura obispo o notario.
Mi hijo, de bebé, aunque reguapo, era más bien arguellao. Nunca me lo hicieron obispo, pero una vez, con cinco años, iba leyendo una enciclopedia en el tren, y un viajero dijo: “este niño va para Papa”, y me sentí vengada. No lo veo yo de Papa, ni sé si saldrá en los periódicos más allá de las veces que lo saco por aquí al pobre. De momento ha querido ser churrero, cartero, presidente de Italia (no me pregunten por qué), químico, murciélago, arquitecto, ilustrador… Yo no sé qué será, ni si alguien le pagará por serlo. De momento, le insisto para que aprenda idiomas, para que no sea presidente de España, que es un lío, y por si tiene que buscarse la vida –una vida, alguna vida- fuera. Va a un colegio bilingüe. Pero ahora dicen que si el bilingüe no va a ser tan bilingüe, y ando preocupada. Andaba, porque acabo de leer algo que me ha tranquilizado enormemente. Estaba en una obra de Mihura, y decía: “la gente de Londres habla inglés porque todos son riquísimos y tienen mucho dinero para aprender esas tonterías. Pero la gente de los pueblos de Londres, como son más pobres y no tienen dinero para aprender esas cosas, hablan como tú y como yo… ¡Hablan como en todos los pueblos del mundo!... ¡Y son felices!”.
Pues nada, a una mala, que vaya mi niño a un “pueblo de Londres”. Y que salga en The Guardian, o en la hoja parroquial del pueblo. Sin cardado. Sin tonterías. Y tan feliz.

En la imagen: una fallecida ilustre buscándose la vida en una fábrica de chocolate antes de fallecer, claro (si buscarse la vida es difícil con pulso y latido, imagínense buscarse la vida después de fallecer). La fábrica no es Wonka (es Cadbury's) pero estoy bastante segura de que mi hijo, hoy por hoy, sería bastante feliz trabajando ahí.

Esta columna fue publicada en Heraldo el domingo 14 de abril de 2013 bajo el título ¡Y son felices!

9 comentarios:

Mara Oliver dijo...

Una pareja de muy buenos amigos míos son americana ella y cubano él y su hijo, bilingüe de nacimiento. Este año ha empezado el cole en uno bilingüe y el pobre vuelve a casa asustado de lo que les oye decir a los profes :S y es que es verdad eso de que los bilingües no son tan bilingües y algunos creen, como en el chiste, que hablar inglés es hablar castellano, más despacio muy tranquilation y con mucho cuidading.
Mil besotes!!!

Begoña R. dijo...

Qué maravilla poder elegir el oficio que a uno le guste y llegar a ser feliz en él... Le deseo a tu hijo esa enorme fortuna, Begoña.

Al "retoño" que ya llega, le auguro una vida llena de éxitos que a ti, mamá, te llenarán de felicidad ;)


Querida Mara:

No dudo de lo que comentas acerca del hijo de tus amigos; sin embargo, la gran mayoría de profesores que yo conozco (sean específicamente de inglés o docentes de otras asignaturas en ese idioma) ponen gran empeño en su labor :)

Un fuerte abrazo a las dos.

Rusta dijo...

Un artículo estupendo. Yo no sé cómo van los colegios bilingües, pero haces muy bien en insistir a tu hijo para que aprenda idiomas: tengo varias amigas que si hoy tienen trabajo es "gracias al inglés".

Un abrazo.

Mara Oliver dijo...

Begoña R. perdona si te he ofendido, por supuesto que los profesores se esfuerzan y hacen lo que pueden y eso es muy loable, pero no es a lo que me refería. Debí puntualizar que necesitan más apoyo (y tampoco me refiero a meter más nativos a dedo, si no a ofertar mejor formación para el profesorado) para así poder dar el nivel que se les pide.

Solo he dicho lo que muchos profes ya sabemos de primera mano y es que no estamos preparados para el bilingüismo, no es real en muchas de las escuelas. Precisamente soy profe de inglés en secundaria, de la pública, y nosotros somos los que evaluamos a los profesores de primaria para habilitarles.
Dejémoslo ahí, tampoco quiero desvirtuar el post y además, tienes razón, porque no es algo que se le deba achacar al profesorado y debí matizarlo y más siendo de la casa ;) perdonadme (aunque que conste que el tranquilation ese es, desgraciadamente, un ejemplo real :S).
Te devuelvo el abrazo con cariño y otro para la Oro por aguantarme ^^

Mara Oliver dijo...

PD: hablo de la Comunidad de Madrid, la misma que se gastó una pasta hace unos años en hacer una campaña para el bilingüismo bajo el slogan "Yes, we want", agramatical, en lugar de "Yes, we want to" que sería lo correcto. El pitorreo fue grande y eso de que fuese para aprovechar el "Yes, we can" de Obama, bueno, sigue siendo una cagada... Y os cuento otra locura, que por falta de presupuesto y profes, en mi antiguo instituto, una de dibujo y otro de gimnasia terminen dando biología también dice mucho de como estamos los de la pública últimamente y que conste que mis compañeros se esforzaron mucho en su nueva asignatura, pero como dije antes, ese no es el tema y perdón, de verdad, ya paro.

Begoña R. dijo...

¡Mara...! Tranquila... En absoluto me he sentido ofendida :D Solo quería puntualizar el esfuerzo de gran parte del profesorado por llevar a cabo una buena labor a pesar de que (como muy bien dices) muchas veces falten los apoyos necesarios.

Un abrazo fuerte de verdad, "compañera" :)

Mara Oliver dijo...

Es que tienes razón y la puntualización era necesaria :) me dieron ganas de huir haciendo la croqueta ;) peor era mejor explicarlo.
Otro abrazo muy grande para ti ^^

Y que me perdone la Oro por la perorata, si es que a veces me pongo exquisita en plan Doña Croqueta y...
¿Croqueta, exquisita?

CROQUETAS EXQUISITAS!!!!

Pero que ganas de leer CROQUETAS ;)
Besotes a tod@s!!!

La Oro dijo...

Cómo me gusta que algunas de mis comentaristas más queridas se enreden y se desenreden... Besos y abrazos.

Begoña R. dijo...

¡¡¡Ja, ja, ja, ja!!! Qué "ambientillo", ¿verdad?

Besazos.